La Autopercepción

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En la hipótesis que explico en este blog, la autopercepción es el más importante de los conceptos. Es vital comprenderla porque, según la profundidad con la que podamos comprender el concepto de autopercepción, mayor será la comprensión de las consecuencias que se derivan de ella.

La Autopercepción es el origen de, absolutamente, todo. Es la capacidad que permite la existencia, la esencia primigenia.

La Autopercepción es previa a la identidad. Por tanto, es previa a la conciencia. La autopercepción es la capacidad de autopercibirse, pero no es la capacidad de percibirse. La percepción siempre sucede sobre algo que no soy yo, pero la autopercepción es lo que soy yo. La autopercepción no conlleva una identidad. La identidad surge cuando me autorreferencio, ya que soy algo diferente al resto. Pero cuando soy todo, porque todo está contenido dentro de mí, entonces no existe ninguna identidad, porque no he de autorreferenciarme respecto a nada.

La Autopercepción sería un valor absoluto, carente de identidad. La Autopercepción es el contenedor de todo, en cuanto a que todo está contenido en ella. Pero en ese origen solo existía ella, la autopercepción. Afirmar que la Autopercepción carece de identidad no implica que carezca de personalidad, o como queramos llamar a la característica que diferencia lo vivo de lo inerte, a alguien de algo. Pero ser un absoluto implica no ser relativo y, por tanto, significa ser una personalidad absoluta. Las gradaciones de personalidad e inteligencia que podemos observar entre los diferentes seres vivos son el reflejo de la relatividad de las identidades. Algo que no puede suceder en un absoluto. No podemos resumir diciendo que la Autopercepción contiene todas las identidades y personalidades potenciales y existentes, aunque las contiene, si no que debemos resumir diciendo que es una personalidad absoluta. Esto se parecería más a una ausencia de personalidad que a una personalidad muy compleja. La manifestación de personalidades relativas implica todo el recorrido desde la personalidad más simple a la más compleja. Las Infinitas personalidades potenciales que no son la personalidad absoluta.

La Autopercepción es la capacidad de Autopercibirse. Yo, como ser vivo con una identidad, no puedo autopercibirme, pero puedo percibir mi autopercepción. Este importantísimo matiz marca uno de los puntos vitales de toda la hipótesis.  Autopercibirse es una capacidad propia y exclusiva de la Autopercepción. La Autopercepción es individual, porque el absoluto que todo lo contiene es solo uno. La individualidad es la huella de la Autopercepción y deja su rastro en las identidades. Las experiencias son subjetivas porque las identidades somos individuales. Las agrupaciones en colectivos generan una pseudo-identidad colectiva e individual.

Imaginemos un origen, antes de lo que llamamos tiempo, antes del universo, antes de todo. Cuando aún no había nada existía la Autopercepción como una capacidad. No se ubicaba en ningún lugar, porque no existía el espacio. Lo único que existía era esa capacidad llamada Autopercepción.

Por algún motivo que nadie puede explicar, la Autopercepción se fragmentó. Este proceso sucedió, pero intentar comprender el motivo es pura especulación que no cambia el resto de la hipótesis, ni aporta una información vital. No me gusta dejar incógnitas sin resolver, pero de todos los pasos y puntos de los que hablo, el único que no puedo comprobar es el del motivo que llevó a la Autopercepción a fragmentarse. En diferentes artículos plantearé algunas posibilidades especulativas. Pero son especulativas y así lo explicaré. Es pura especulación y, a diferencia del resto de mi hipótesis, no existen datos que permitan comprobarlo de manera verosímil. Solo mi intuición.

Así que, simplemente, sucedió esta fragmentación.

Y aquí empieza a complicarse el asunto. Cuando la Autopercepción se fragmenta, siendo siempre individual, va a suceder algo fascinante que intentaré simplificar y explicar en unas líneas.

Imaginemos una esfera que es la Autopercepción. Dentro se aloja lo que existe y fuera no haya nada, porque todo es Autopercepción, el absoluto, y no puede haber nada que no sea autopercibido.

Ahora dividimos esa esfera en dos mitades. Tendremos la esfera original, además de la mitad 1 y la mitad 2. Son 3 espacios autopercibidos. La Autopercepción es individual, así que la Autopercepción de los 3 espacios es la misma. Simplemente se ha manifestado en esos 3 espacios. Pero la fragmentación de la Autopercepción generará otra increíble consecuencia.

Para que las dos áreas autopercibidas se manifiesten, debe haber una separación entre ambas. Sin esa separación entre ambas solo existiría la primera esfera, es decir, la Autopercepción original. Pero la Autopercepción es individual, así que no puede diferenciar entre una u otra, porque, en realidad, solo existe una.

La fragmentación de la Autopercepción genera una tensión, porque cada área autopercibida sabe que es el todo y va a intentar autopercibir ese todo. Como el área autopercibida se encuentra limitada, ambas intentarán autopercibir el total no incluido en su propia área autopercibida, generando la percepción. La percepción es el intento de autopercibir lo que se manifiesta en el exterior cada área autopercibida, y surge como respuesta a la tensión de la fragmentación. Al intentar autopercibir más allá de su propia área autopercibida, cada una de estas áreas debe autorreferenciarse, emergiendo en ese momento la identidad.

Esto nos lleva a una interesante curiosidad. La fragmentación de la Autopercepción dará lugar a la trinidad, formada por la Autopercepción original y las dos identidades emergentes. La Identidad uno es fruto de la percepción por parte del área autopercibida 1. La identidad dos es fruto de la percepción por parte del área autopercibida 2.

Cada área autopercibida posee una identidad que percibe el entorno exterior y, a su vez, percibe la propia autopercepción.

Llegados a este punto entiendo que estos conceptos puedan resultar bastante abstractos. Áreas autopercibidas, percepción exterior y autopercepción interior, identidades… ¿Exactamente, qué es esto? Voy a intentar concretar para hacerlo más comprensible.

Voy a ello. Esta fragmentación de la Autopercepción no es un suceso meramente metafísico, ni un concepto enrevesado. La fragmentación de la Autopercepción es el suceso que supone el inicio de la vida y del universo percibido. Y las dos áreas autopercibidas, ambas con una identidad emergente, son los dos primeros seres vivos que nacieron y percibieron. Ellos iniciaron la percepción y crearon el universo. Ellos iniciaron la experiencia.

Un ser vivo es un área autopercibida en la que emerge una identidad perceptora. La identidad es ese alguien que es el ser vivo. Mi identidad es la que ha escrito este artículo, y tu identidad es la que está leyéndolo. Y, en cambio, mi autopercepción es eso que me mantiene vivo, que me hace respirar, que coordina los procesos que suceden en mi interior. Es de donde nacen las emociones que percibo. Pero yo solo percibo la Autopercepción de mi área autopercibida (mi cuerpo). La Autopercepción existe al margen de mi identidad.

La Autopercepción no es solo un concepto abstracto para la metafísica. Es la esencia primigenia que lo contiene todo. Y es la esencia que nos permite nacer, vivir y experimentar.

Sobre el autor

Alberto Terrer

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