¿Dios existe?

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Es normal que, al afirmar que la conciencia crea el universo, y no al revés, nos surja la pregunta de si esa conciencia es Dios. Por tanto, es normal que nos preguntemos si existe Dios.

La respuesta dependerá de qué entendamos como Dios.

Dios es un concepto. Pero es un concepto al que se le han asignado características diferentes, incluso opuestas, en diferentes épocas y regiones.

Sería más sencillo apuntar cuáles son las esencias que podríamos identificar con el concepto de Dios:

  • 1. Autopercepción: La autopercepción es la capacidad potencial y manifestada previa a todo. La Autopercepción es la capacidad de autopercibirse y, por tanto, existenciar lo que está contenido en su interior. Todo lo que existe está contenido en el interior de la autopercepción, puesto que ha sido autopercibido. No se puede autopercibir el exterior porque no hay nada exterior a la autopercepción, que lo es todo.
  • 2. La Identidad y conciencia. Cuando la autopercepción se fragmenta y no puede autopercibir aquello que está más allá de sus límites, entonces percibe el exterior. Surge la identidad al autorreferenciar lo interno respecto a un entorno externo.
  • 3. La identidad Supra, Supra2, Supra3, etc… Las identidades se agrupan por la intención constante de la autopercepción, que busca autopercibir el escenario que se percibe. Las identidades van cediendo la percepción e identidad a la entidad emergente y, cuando finalice la transferencia de percepción, emergerá la nueva identidad supra (si está formada por seres unicelulares, supra2 si hay seres supra en el colectivo, supra3 si hay seres supra 2 en el colectivo, etc…).

¿Alguna de estas 3 esencias podríamos identificarla con un Dios?

La Autopercepción es un principio que lo engloba todo, carente de personalidad, porque la personalidad es atributo de aquello que posee una identidad. La Autopercepción no posee una identidad porque es el todo, y el todo no tiene necesidad de (ni puede) autorreferenciarse respecto a lo externo, que es nada. Es la causa primera, y de la autopercepción deriva todo lo demás. Podría ser un Dios, o una Diosa. Podríamos identificar la Autopercepción con una Diosa creadora.

La Identidad y conciencia, que provienen ambas de la percepción, son el elemento vivo en un universo inerte. Sin las identidades no existiría el universo, porque sin la percepción no se genera un escenario percibido. La conciencia implica la emergencia de identidades perceptoras. En principio no podríamos identificarlas con un Dios o una Diosa, puesto que carecen de los atributos con los que definimos a una deidad. Aunque cada identidad es creadora de un universo que percibe.

La Identidad Supra, Supra2, Supra3, etc… posee varios atributos que lo convierten en una buena aspirante a ser considerada un Dios o una Diosa. Son más que la suma de sus partes. Dictan los designios del colectivo que lo forma, aunque no controla la voluntad de estos. Pero posee la percepción que le han transferido los fragmentos que lo forman. Podríamos identificar a un ser Supra con un Dios o una Diosa. Pero hay un matiz que complica esta identificación. Cada ser Supra pasará a formar parte de un Ser Supra2, y este de un Ser Supra 3, y este de un Ser Supra4, etc… Es decir, este Dios pasará a formar parte de un Dios superior, y este de otro Dios superior, hasta la manfiestación del Ser Supremo, el ser que los contiene a todos.

En las religiones, en la metafísica y en la espiritualidad, se manejan diferentes conceptos de la deidad. Como creador absoluto sin personalidad, la Autopercepción sería la causa primera, la Fuente centro primera, la creadora. La fragmentación de la autopercepción genera la inevitable emergencia de una identidad, que será quien posea la personalidad. Pero la Identidad carece por sí misma de las condiciones para ser una deidad. La cosa cambia si hablamos de una identidad Supra, que posee las características que se le asignan a las deidades con personalidad. Es contenedora de fragmentos que le han transferido la percepción, la identidad y la voluntad. En cierto modo dependen totalmente de esta Identidad Supra emergente. Así que una identidad Supra sí que podría identificarse con un Dios o una Diosa.

Un creador absoluto no debería poder poseer una personalidad, pues esta proviene de la identidad. Si aparece una personalidad, será porque el absoluto ha dejado de serlo. Esto parece suceder con la primera fragmentación, la trinidad. La Autopercepción absoluta se fragmenta internamente en dos autopercepciones, pero todo sucede en la única y verdadera autopercepción. Conviven la Autopercepción absoluta y las dos autopercepciones fragmentarias. Si identificamos a Dios con un principio creador y contenedor de todo lo creado, entonces la Autopercepción es Dios.

Si identificamos a Dios con un ser superior con una personalidad y poder sobre los individuos que lo forman, entonces no puede ser la Autopercepción y, por tanto, no es la fuente centro primera. Es una consecuencia con identidad y personalidad. En este caso estaríamos identificando a la Identidad Supra, Supra2, etc… con Dios.

Dios no puede ser lo absoluto y lo relativo… Bueno sí, pero no se puede identificar con ambos. Lo absoluto contiene lo relativo, pero lo relativo no es, propiamente dicho, lo absoluto, aunque sí al revés. Si un Dios o una Diosa es lo absoluto, no puede poseer una personalidad. Puede crear personalidades, porque al fragmentarse lo hace. Pero esos fragmentos no son Dios. Las religiones mezclan lo absoluto y lo relativo como si se tratase de la misma cosa. Pero eso no puede ser. Si es una, no puede ser la otra.

El concepto de deidad, el Dios o la Diosa, es un concepto complejo que creo que surgió gracias al acceso al conocimiento que permitió la emergencia de entidades Supra2. Fue una idea trascendente, una idea que, por probabilidad, no debería haberse manifestado. Es una idea compleja que escapa a la mera observación y la lógica que procede de las conclusiones de la observación. No surge como adoración al sol, que da calor, o el río, que da agua. Asignar personalidad al sol o al río y adorarlos no genera la idea de la Deidad. Esto es un concepto mucho más complejo y tiene que ver con la intención de la vida, de la Autopercepción, por autopercibir el entorno percibido.

Así que, probablemente, la primera idea trascendente sobre la deidad fue el concepto de Ser Supra, un ser formado por otros seres, al que se le transfiere la identidad y la voluntad. El concepto metafísico de Dios como absoluto y creador, probablemente es posterior y no tiene que ver con el otro. Le podían haber llamado Dios, como haberle puesto cualquier otro nombre. La causa no puede ser consecuencia, aunque la contiene en su interior.

Sobre el autor

Alberto Terrer

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